Tiempo de dar
Hay algo que recientemente viene llamando mi atención y hoy quiero compartirlo contigo, hace poco escuche la siguiente frase “Podrás estar de acuerdo o no con lo que hoy te diga, sin importar eso, seguimos siendo amigos” espero que a pesar de que puedas diferir con mi opinión no sea un punto que nos aleje, comenzaré.
Hoy dentro de la iglesia veo dos cosas que desde mi entender son perjudiciales, la conformidad y la falta de compromiso, ¿será que como líderes hemos influido para que esto sea así? Es una pregunta que me hago frecuentemente y que me es difícil responder porque algunos días la respuesta es sí y otros es no.
Cuando la respuesta es no, mi argumento es que cada quien es libre de decidir qué hacer y qué no, al final cada quien es responsable de sus actos, lo sé, es una respuesta muy básica. Cuando mi respuesta a la interrogante es si, vienen más argumentos a mi mente, por ejemplo, a pesar de que somos libres de decidir, también nosotros como líderes muchas veces no les brindamos bases sólidas sobre las cuales los miembros de la iglesia puedan afirmarse, sentirse parte, tener una identidad y a partir de ello decidir crecer y comprometerse.
Muchas veces no exhortamos, no motivamos y aunque puede sonar fuerte, no nos atrevemos a exigir y disciplinar por el temor a que las sillas de la iglesia se queden solas y siendo sincero, entiendo el temor porque pareciera que el éxito se mide en el número de miembros y centramos nuestra atención en no perderlos; ¿por qué no comenzamos a preocuparnos por medir de alguna manera la comunión y el compromiso que existe en los miembros? es más sencillo medir lo tangible.
Hoy nos es más cómodo y fácil predicar al Dios que da, al Dios que concede, multiplica, provee y bendice, sin hablar de santidad, compromiso, fidelidad, arrepentimiento, perdón o quebrantamiento porque eso no le gusta escuchar a la gente, hoy buscamos solamente sentir cosas bonitas y recibir cuando desde mi punto de vista es tiempo de dar.
Hemos recibido tanto de parte de Dios, dio a su hijo y el hijo su vida por amor a nosotros ¿y nosotros? ¿Qué hemos dado? ¿Por qué buscamos seguir recibiendo sin el más mínimo interés de comenzar a dar? Y no me refiero a lo económico, sino a entregarnos, ser nosotros mismos la primicia, esforzarnos por vivir en santidad a pesar de nuestra debilidad, buscar arrepentirnos y comenzar a darle valor al sacrificio en la cruz, perdonar porque hemos recibido perdón y por ultimo aceptar el quebrantamiento porque cuando somos quebrados entonces también seremos restaurados por el maestro y de esta manera seremos íntegros al estar hechos de una sola pieza.
Comencemos a hablar dentro de las iglesias acerca de compromiso, santidad, arrepentimiento y quebrantamiento porque cuando estamos dispuestos a dar, por gracia y misericordia recibiremos. Aunque nuestro objetivo ya no es el recibir, Dios nos muestra su fidelidad y Él honra el hecho de estar dispuestos a entregar lo mejor de nosotros por amor a Dios y su iglesia.
Estemos dispuestos a entender que nuestra identidad no es solo de hijos que reciben del Padre su herencia, sino que también somos siervos y no solo eso, somos esclavos y no por las cadenas, sino por aquello que sostuvo a Jesús en la cruz, AMOR.
Inicia sesion para comentar
Los comentarios estan reservados para cuentas registradas para reducir spam y cuidar la conversacion.
Conversacion
Comentarios